Ginebra volvió a convertirse en el epicentro mundial de la relojería con una nueva edición de Watches and Wonders 2026. Durante varios días, la ciudad reunió a las principales maisons, medios especializados y miles de entusiastas para descubrir las novedades que marcarán el rumbo del sector.
Desde el ingreso al salón, el ritmo es claro: largas filas, encuentros constantes y una agenda cargada de lanzamientos. Dentro, el ambiente combina diseño, tecnología y tradición. Los stands, cada vez más inmersivos, reflejan una industria que no solo mira al pasado, sino que apuesta fuerte por la innovación.
Entre tradición e innovación
Uno de los grandes ejes de esta edición es el equilibrio entre herencia y evolución. Las marcas continúan perfeccionando complicaciones clásicas, mientras introducen nuevos materiales, calibres más eficientes y propuestas estéticas más audaces.

El trabajo artesanal sigue siendo protagonista. Cada pieza presentada es el resultado de horas de precisión, donde la técnica y el detalle marcan la diferencia. Al mismo tiempo, se percibe una apertura hacia públicos más jóvenes, con diseños más versátiles y enfoques más contemporáneos.
La ciudad como escenario
Más allá del salón, Ginebra se expande con el programa “In the City”. Instalaciones urbanas, actividades abiertas y experiencias acercan la relojería al público general. La ciudad se convierte en una extensión natural del evento, mezclando cultura, turismo y lujo.


Este formato refuerza una idea clave: la relojería ya no es solo un producto, sino una experiencia
Apertura y visión de futuro
La ceremonia inaugural reunió a líderes del sector en un mensaje claro de unidad y proyección. En un contexto global desafiante, la industria apuesta por la colaboración, la sostenibilidad y la innovación como pilares para el futuro.


Watches and Wonders 2026 no solo presenta relojes. Presenta una visión: la de una industria que evoluciona sin perder su esencia.
Por David Solís