Seamos honestos: decir «vamos a cenar al restaurante del hotel» nunca ha sonado aun gran plan. Suena a buffet, a club sándwich y a que ya nadie quiso salir. Por eso llama tanto la atención lo que está pasando en Reforma 355, donde el restaurante es, de entrada, el mejor pretexto para darte una vuelta […]
Seamos honestos: decir «vamos a cenar al restaurante del hotel» nunca ha sonado aun gran plan. Suena a buffet, a club sándwich y a que ya nadie quiso salir. Por eso llama tanto la atención lo que está pasando en Reforma 355, donde el restaurante es, de entrada, el mejor pretexto para darte una vuelta por el hotel aunque no te quedes a dormir.
Se llama Enzu, abrió en septiembre dentro del nuevo Hyde Mexico City Reforma, a unos pasos del Ángel, y la idea se explica rápido: cocina japonesa de hoy, hecha con pescados y mariscos de Ensenada, productos traído de Japón e ingredientes mexicanos. Hay barra de sushi, parrilla al carbón, un bar de esos donde se va la noche y una barra omakase de apenas catorce lugares, que es donde está lo más destacable.

Primero, el hotel
Vale la pena ubicarlo, porque el lugar es muy interesante. Hyde es la marca más fiestera de Ennismore, el grupo de hoteles de Accor, y este es su primer hotel en América Latina. Abrió el 1 de septiembre en dos torres de los años del modernismo mexicano que, en vez de tirar, rescataron: la fachada es la de siempre y adentro es otro mundo.
Entras y lo primero que ves es el lobby, forrado de mármol verde oscuro, con Vulcano en medio: una escultura enorme de Javier Senosiain armada a mano con miles de piezas de cerámica de colores. Arriba hay 106 cuartos con nombres de concierto: General Admission, All Access, Rockstar Suit, y afuera te queda la Zona Rosa de un lado y Pequeño Seúl del otro. O sea, estás en pleno corazón de la ciudad.
Ahí, justo frente a El Ángel de la Independencia, vive Enzu.
Lo mejor de aquí y lo mejor de allá
La gracia del lugar está en las proviciones. Los pescados y mariscos llegan de Ensenada, y no es casualidad: lo que sale de esas aguas frías de Baja California es de lo más peleado del país y una parte lleva años yéndose directo a oriente. Lo que nada mas no se consigue en México lo traen de Japón. Y lo demás, de la tierra, es mexicano.
En la cocina manda el chef Jake Jaeyuon, que viene de trabajar en restaurantes con estrella Michelin y que aquí cocina sin tanto drama: técnica japonesa bien hecha, producto de temporada y nada de platos que haya que explicar durante diez minutos. En la carta hay pescado muy fresco, rollos de la casa, cosas a la parrilla y varios platos pensados para ponerse al centro y que todos prueben.
No es el japonés solemne al que hay que ir a hablar bajo, ni tampoco la fusión rara que nadie pidió. Es un japonés que sabe perfectamente que está en México.

La robata: al carbón, pero a la japonesa
Si nos preguntan por dónde empezar, es por aquí. La robata es la parrilla japonesa de toda la vida, la que se prende frente a ti, y en Enzu la trabajan con binchotan: un carbón blanco japonés que alzanca muy alta temperatura, casi no humea y no le pasa sabores raros a lo que le pongas encima.
¿En qué se nota? En que las cosas salen doradas por fuera y jugosas por dentro, ya sea un pescado con buena grasa o una verdura de temporada. Y como en este país lo que sale de una parrilla se comparte, es la parte del menú que mejor funciona para ir en grupo y pedir de todo.
Catorce lugares y ni te molestes en pedir la carta
La estrella es la barra omakase. Son catorce sillas, solo entras con reservación y aquí no eliges nada: omakase quiere decir algo así como «lo dejo en tus manos», y tal cual. Te sientas, el chef te va sirviendo tiempo por tiempo lo mejor que llegó ese día y tú solamente te dejas consentir.
Es lo más íntimo que tiene el lugar y, seguramente, lo más difícil de conseguir. Los omakase están de moda en la ciudad y los hay por todos lados, pero con catorce lugares no hay dónde esconderse: al que corta el pescado lo tienes a medio metro, platicando contigo. Si vas a ir, aparta con tiempo.


El bar: sake, mezcal y whisky
Ojo con la barra, porque está para quedarse. De un lado tiene sake muy bueno (incluidas etiquetas de producción muy limitada), whisky y destilados japoneses; del otro, mezcal y tequila, como debe ser en México. En medio, cocteles de la casa pensados para ir con la comida y que resalta muy bien cualquiera de los tres destilados que elijas.
Funciona para el coctel de antes de cenar, pero la realidad es que es más de sobremesa larga.
De la comida de trabajo a la última copa
Otra cosa atractiva es que el lugar va cambiando según la hora. A mediodía es buena opción para la comida de trabajo, con la escultura de Senosiain de fondo para generar diálogo. Saliendo de la oficina se llena de gente de la zona que se queda a probar un coctel. Y ya en la noche bajan las luces y se pone para cenar sin prisa.
También se puede cerrar completo o apartar un espacio para una cena privada, un cumpleaños o un evento de marca, por si estas buscando algo menos visto que el salón de siempre.



Para que vayas
Enzu está dentro de Hyde Mexico City Reforma, en Paseo de la Reforma 355, colonia Cuauhtémoc. Abre de lunes a sábado: comida de 1 a 4 de la tarde y cena de 6 a 11 de la noche. Para reservar (para el omakase no hay de otra) marca al 55 9900 3300 o escribe a reservations.cdmx@hydehotels.com.
En una avenida donde sobran los lugares para ir a que te vean, se agradece uno al que de verdad dan ganas de ir a comer.
