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GWM TANK 500: El nuevo objeto del deseo que redefine el «Quiet Luxury» sobre ruedas

Por Omar Silva

Hay una fracción de segundo, justo cuando la puerta de la TANK 500 se cierra, en la que el caos de la ciudad simplemente deja de existir. No es solo hermetismo; es una declaración de principios. En un mundo donde el lujo suele ser estridente, GWM ha apostado por algo mucho más sofisticado: el silencio absoluto como el mayor de los privilegios.

Tras pasar unos días al volante de esta bestia, me queda claro que no estamos ante una SUV más. Es, esencialmente, una suite presidencial con capacidad de vadear ríos.

Una presencia que reclama su espacio

Lo primero que te golpea es su escala. Con más de cinco metros de largo y una estampa que impone respeto, la TANK 500 no pide permiso para pasar; simplemente se adueña del asfalto. Durante mis trayectos, la unidad en color Dark Knight—escoltada por esos rines de 19 pulgadas— se convirtió en el centro de todas las miradas. Tiene esa estética robusta de los clásicos todoterreno, pero pulida con una finura tecnológica que la hace sentir totalmente actual.

El arte de la insonorización: Una burbuja de cristal

Si el exterior es imponente, el interior es donde sucede la verdadera magia. Aquí es donde el concepto de «Quiet Luxury» cobra sentido. Gracias a un despliegue de cristales acústicos dobles y un sistema de Cancelación Activa de Ruido (ANC), el murmullo del tráfico y el silbido del viento desaparecen por completo.

Es una experiencia sensorial completa:

  • Tacto: La piel Nappa de las vestiduras tiene esa suavidad que solo encuentras en el mobiliario de diseño.
  • Bienestar: Los asientos no solo te abrazan; ofrecen ocho tipos de masaje distintos. Créanme, después de 40 minutos en el tráfico de la hora pico, salir del coche sintiéndote mejor que cuando entraste es el verdadero lujo.

Atmósfera: Mientras la iluminación ambiental de 64 colores dicta el mood, el sistema de audio Infinity de 11 bocinas y un subwoofer procesa el sonido con una nitidez quirúrgica. No escuchas música; habitas en ella.

Músculo V6 con modales de seda

Manejar la TANK 500 es descubrir una fluidez inesperada. Bajo el cofre late un motor 3.0T V6 Mild-Hybrid que entrega 348 hp. No es una potencia explosiva y nerviosa; es una entrega de torque elegante y constante. Los 7.7 segundos que tarda en llegar a los 100 km/h se sienten suaves, casi coreografiados, gracias a su asistencia eléctrica de 48V que elimina cualquier rastro de brusquedad.

Pero no se dejen engañar por los masajes y la piel fina. En su ADN vive un explorador indomable. Con 11 modos de manejo —desde el técnico modo «Rocas» hasta un modo «Experto» para los puristas— y una capacidad de vadeo de 800 mm, esta camioneta está lista para llevarte a ese refugio exclusivo donde el GPS deja de marcar el camino.

El veredicto

La GWM TANK 500 es el accesorio definitivo para quienes entienden que el tiempo, la comodidad y el silencio son los recursos más valiosos del siglo XXI. Es, en toda regla, la seguridad de un tanque con la delicadeza de un santuario privado.

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